
Si os parece poco, por poner un ejemplo, produjo el primer album de Kevin Ayers, Joy of a Toy, toda una obra maestra.
Fue parte integrante de Blackhill Enterprises (representaron a Marc Bolan, Ian Dury, The Clash, Robyn Hitchcock...) y ayudó a la organización del primer concierto en Hyde Park, con Pink Floyd, Jethro Tull, Traffic y Fleetwood Mac.
Sigue en activo defendiendo los derechos de los músicos (y no de la industria) en una organización llamada Featured Artists Coalition, y parece ser algo parecido a la SGAE española, pero en el buen sentido. El bueno de Peter dio una charla hace unas semanas en Westminster, donde dio una ducha de sentido común a los allí presentes. En resumen vino a decir que el intento de parar la piratería no sólo es inútil sino también ridículamente costoso, y que las leyes que conciernen a los derechos de copia están obsoletos
No te falta razón, Peter.