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jueves, 16 de agosto de 2018

Curiosidades - El VERDADERO origen del nombre Pink Floyd

Klose, Barrett, Wright, Waters, Mason, Gilmour = Pink Floyd
Bien, pues este podría ser la primera entrada de Solo en las Nubes, el bautismo de la banda que todos adoramos y de cómo sus miembros fundadores crearon su nombre... Pero no. Abandona toda certeza (bueno, no toda), que te vamos a contar un cuento que no es ningún cuento, algo que a este que os escribe, por increíble, olvidó en su momento. Ahora la verdad sale a flote: ¿Cómo y quién creó el nombre Pink Floyd?

Corría el año 1965 o finales de 1964, la época que refleja 1965: Their First Recordings: Syd Barrett (guitarra y voz), Roger Waters (bajo), Richard Wright (teclado), Nick Mason (batería) y Bob Klose (guitarra y armónica) tenían un grupo de esos modernos de rock, y tras muchos cambios, se estabilizaron llamándose The T-Set (o The Tea Set), el "juego de té", en español. Pero una noche en la que se disponían a tocar en cierto local, les antecedía en el escenario un grupo llamado igual. Hasta hoy, se señalaba a Syd Barrett como creador (además, in situ) del nuevo nombre del conjunto, uniendo los nombres (no los apellidos) de dos de sus músicos de Blues favoritos, estos dos:

Pink Anderson y Floyd Council

Pues no fue así. El debate ha surgido tímidamente de vez en cuando en estos últimos diez años. Ha tenido que ser nuestro amigo del blog Alexander P. Hoffmann el que haya tenido que irse a la raíz del asunto, a quienes vivieron aquella época, para así refrendar el tremendo artículo de Felix Atagong, en su blog The Holy Church of Iggy the Inuit.

Syd Barrett tocando con Those Without.
Veamos qué averiguó Mr. Hoffmann:

Me une una gran amistad con Stephen Pyle y Warren Dosanjh [dos amigos de Syd en su infancia y adolescencia] después de haber ido tanto a Cambridge en los últimos años. Así que los llamé por teléfono, y después de cientos de cosas que teníamos que hablar (por cierto, Warren y Glenn Povey están escribiendo un libro acerca de la familia Gilmour), al final acabamos hablando del nombre Pink Floyd y de quién, cuándo y por qué…


Fue durante un encuentro entre Syd y Stephen Pyle (ellos dos solos) en casa de los padres de Stephen. En este momento del relato, Stephen ya no está seguro. Hacía unos días o semanas que Syd tocó en Those Without, la banda de Stephen. Syd seguía mejorando sin parar y buscaba gente para formar una banda. Y por supuesto pensaba en posibles y singulares nombres. Otra cosa que ocurrió ese día es que Syd le devolvió a Stephen algunos discos de Jazz y Blues. Entre ellos había uno de Miles Davis, y también había discos de viejos músicos americanos. Y empezaron a jugar con los nombres y partes de nombres para dar nombre a una banda. [No olvidemos que el nombre de la banda Those Without es sólo parte del título de un libro de Françoise Sagan, Those Without Shadows]. Aquello acabó en risas, porque salían nombres del estilo de “Jimmy Hooker”, etc, etc… y quizá el más divertido, Pink Floyd [que suena como "pink floid", es decir "fluido rosa", en español]. Y sí, se le ocurrió a Stephen y quedó en el olvido… durante meses. Más tarde Syd usó esta combinación para el nombre de la banda que todo el mundo conoce. El resto es historia…



El disco en cuestión del que salieron estos nombres, y que era propiedad de Stephen, era este:




En el texto del disco se puede leer:

"[...] Pink Anderson o Floyd Council - estos eran algunos entre los muchos cantantes de blues que podían escucharse en las onduladas colinas de Piedmont, o serpenteando junto a los arroyos entre los arbolados valles".

De ahí, a ser uno de los mayores grupos y más exitosos de la historia, con The Wall, Wish You Were Here y The Dark Side of the Moon (entre sus más conocidos) el rock, el éxtasis, giras interminables, los cambios de formación... Y hasta anécdotas, como que se usara ese nombre para bautizar a un crustáceo o que calara en el idioma español.

Y todo gracias a Syd, que recordó aquella tarde de bromas con Stephen Pyle. Those Without no llegó a cuajar, y Stephen se dedicó a la escultura y realización de escenarios de rock. Ha trabajado para los Rolling Stones, U2 o AC/DC, y también para musicales como El Fantasma de la Ópera, Metropolis o The Commitments, pero nunca, nunca, para el grupo al que dio nombre.

¿Cómo conocí a Stephen Pyle? Ah, eso es otra historia de la que sólo importa ya que le conocí, y hasta vino a verme a Sevilla.

Con Stephen en Gines (Sevilla) en 2009
Con Freddie Foskett y Stephen en Cambridge, 2008.

Por cierto, el nombre Hipgnosis también se supone que lo creó Syd Barrett... Eso merecería otra entrada.

Aubrey Powell y Storm Thorgerson son Hipgnosis.

Gracias a Felix Atagong y Alexander P. Hoffmann.


miércoles, 27 de diciembre de 2017

The End - Iggy Rose: Esquimales y Unicornios


Tras unos meses enferma, llegó el fin de Iggy en esta dimensión. La icónica chica de Syd Barrett en la época de The Madcap Laughs nos abandona, pero nos deja un montón de anécdotas y mucho cariño y carisma. Lástima que quienes pudieron ayudarla cuando estaba en apuros no lo hicieron. Ya da igual quiénes.

El que escribe este blog con Iggy

Sí que me escribía con ella y la llegué a conocer en persona en Cambridge en 2015, pero quien está más cualificado para hablar de ella es Felix Atagong. Cierto es que Mark Blake la rescató del olvido, pero Felix hizo posible sacarla a la luz. Por eso es que le dejamos que hoy, día de su cremación, hacemos eco de las palabras que Felix, creador del blog The Holy Church of Iggy the Innuit (La Sagrada Iglesia de Iggy la Esquimal) le ha dedicado hace poco.


Iggy Rose: Esquimales y Unicornios

En el Londres de los sesenta te podías encontrar mucha gente rara, pero sólo había una esquimal. El 13 de diciembre de 2017, pocos minutos antes de su septagésimo cumpleaños, Iggy Rose, también conocida com Iggy la Esquimal, murió en paz.


Tierras que se Desmoronan 
Iggy a finales de los cuarenta.
Nació en el Himalaya, el 14 de diciembre de 1947, en un país al que siempre quiso evitar nombrar, que probablemente era parte de la India que pasó a formar parte de Pakistán, tras una separación especialmente cruenta que con un número de víctimas mortales que llegó a cientos de miles. Su padre era un oficial del ejército ingles que se casó con una belleza del lugar. El primer fruto de su matrimonio fue Evelyn, pero por una razón u otra, sería conocida como Iggy. Su madre le dio un nombre indígena tambíen, Laldingliani, que significa regalo de los dioses, en un lenguaje que ella nunca llegó a a hablar.

Iggy creció como una hija normal, aunque tenía un don especial para meterse en problemas, como aquella anécdota familiar en la que Iggy cuidó de un gato hasta que sus padres o sus sirvientes se dieron cuenta de que era un tigre en libertad.
Durante un tiempo, todo fue bien para Iggy y su familia, viviendo una vida de lujo y  segura en una de las colonias británicas al margen de la guerra civil que tenían a su alrededor. Un día, una muchedumbre invadió su casa y la quemaron, y si es exacta la narración de Iggy, escapó de milagro de un linchamiento.


Finales de los cuarenta, principios de los cincuenta
Siguiente parada: Aden, Yemen. Otro Another punto de encuentro de problemas y religiosos y colonials. Esta fue solo una solución temporal, ya que la familia regresó a Inglaterra, donde vivieron cómodamente. Iggy siempre dio pocos detalles sobre sus lazos familiars, pero su riqueza venría de los negocios de los ferrocariles, cuando esto era un gran negocio.
Roma, a finales de los cincuenta, probablemente.
Wild Thing
Iggy llegó a la pubertad huyendo de casa a los catorce años, conociendo chicos, chicas y bebidas y speed. Eran días en los que los adultos se negaban a llevar la vida de sus grises padres, escuchar la aburrida BBC y darle la razón a los que estuvieran a favor de la guerra. Quizá habría algún otro alboroto en la familia, insinuó alguna vez, aunque otras solo apuntaba a su temperamento para explicar su salida del hogar familiar. Iggy se paseó por la vida bailando. Su belleza y espíritu libre le aseguraba comida y techo. Por medio de DJ pasó del movimiento mod al de los rockers, y de Brighton a Londres, dejó Londres. 

En este punto entran Brian [Jones] y Keith [Richards] y otros, en lo que se podría llamar su carrera de groupie, aunque ella nunca fue una groupie de pura sangre. A diferencia de alguna belleza del flower power, que jamás hicieron fortuna de su cama, Iggy fue discrete, que iban de los Beatles a los Yardbirds. Cuenta una historia en la que estaba en una fiesta de los Rolling Stones y se fue a “casa” por la tarde, durmió en las escaleras de un portal, para volver al día siguiente como si nada. Probablemente para ella era así. Nunca fue una cazadora de trofeos ni fortunas. 

Jenny Spires
Iggy y  Jenny Spires se conocieron en Biba y fueron a una fiesta post-concierto de Dusty Springfield. Jenny le devolvió el favor llevándola a conocer a Syd Barrett, que había dejado Pink Floyd, un grupo que no le hacía especial gracia a Iggy, que era más de los sonidos de la Motown. Se quedó allí en Wetherby Mansions durante dos semanas, y visitó a Barrett durante varios meses hasta que un día Duggie Fields abrió la puerta y le dijo que Syd ya no vivía allí. La leyenda de que Iggy desapareció de repente no es cierto; ella dejó de ser rastreable al radar de Pink Floyd. En aquellos días bastaba con mudarse un par de bloques para freuentar otro círculo de cultura underground igualmente alternativo. Hubo pintores, músicos, actores, directores de cine…


En el rodaje de una película, 1974
Color de Rosa
En libros ilustrados de cafeteria, normalmente escritos por hombres, leemos lo bella y despreocupada que era la vida del underground psicodélico de Inlgaterra. No lo fue para los que no hicieron caja de ella. El Verano del Amor tampoco fue muy favorable a para las mujeres en particular. A Iggy le ocurrieron cosas desagradables. Por fortuna, muchas buenas también.

A mitad de los setenta la broma de la psicodelia se acabó y entonces Iggy tuvo que buscar un trabajo. Lo encontró en una finca de caballos durante un tiempo, donde conoció a su marido. Se casaron en 1978 y se trasladaron a un pueblo pequeño, del distrito de Horsham, West Sussex, donde trabajó en un supermercado. Incluso allí, de ella se crearon leyendas, como aquella en que se contaba en un gupo de Facebook (ya desaparecido), en la que la gente recordaba como tiraba los productos de alimentación a la cara de los clients que le faltaban el respeto. La dirección tuvo que prescindir de ella antes de que hiriera a alguien.

El festival en Cambridge de City Wakes (en 2008) hizo que se volviera a hablar de Iggy la Esquimal, pero la vída pública de Iggy comenzó cuando Mark Blake, autor de Pigs Might Fly, escribió acerca de ella en un especial de la revista Mojo de 2010. Un lector la conocía, y su vida tranquila se interrumpió de repente. La entrevistaron para Mojo y fue entonces cuando supo que tenía un buen número de fans en Internet. Se suele pensar que se encontró gracias al blog de The Holy Church of Iggy the Inuit, pero en realidad fue Mark Blake. De este modo, Iggy descubrió Facebook e hizo muchos, muchos, muchos amigos. 


Una Rosa es una Rosa
Iggy era Iggy, ni más ni menos. Gritona, desagradable, leal, dulce y con el corazón más grande que jamás hayáis conocido. Hablar con ella al teléfono era sentir en los tímpanos un bombardeo constante de ciento veinte palabras por minute. Sus emociones cambiaban de la alegría a la cólera al llanto desconsolado en menos de un minuto. De estar enfadada, su vocabulario era tan ligero que habría hecho sonrojar a un marinero. Iggy no llevaba una máscara. Iggy fue la persona más auténtica, más directa y brutalmente honesta que jamás he conocido. La última vez que hablé con ella le pregunté: “Iggy, ¿te importa que te llame de vez en cuando?”. “¿Para qué?, contestó, ¿Para ver si me he muerto o qué? Echaré de menos esos comentarios tan suyos.

Face- y otros books


Iggy siempre tenía grandes sueños. Si Kathy Etcham, Jenny Fabian y Uschi Obermaier pudieron escribir libros acerca de estrellas del rock, ella también podría haberlo hecho. Desafortunadamente, el entusiasmo de Iggy por, literalmente, todo lo que ocurría a su alrededor, hizo imposible entrevistarla para este fin. Un día me dijo que su libro necesitaría imagines de unicornios para dar las gracias a todos sus queridos amigos de Facebook por su amor y Amistad. No era broma. Iggy siempre estaba increíblemente contenta con el apoyo de sus amigos de Facebook. Esto era de enorme importancia para ella. Siempre estaba agradecida por ello.

Fue un honor conocerte, chiquilla.

Mis más sinceras condolencias a Andy y su familia. Gracias a todos por apoyarla.

Sueño

Si vas al cielo hay un jardín de arcoiris donde una chica esquimal baila. Hay amables tigres y tiernos unicornios. Los pájaros cantan y hacen círculos sobre ella como en una película de Disney. Brian improvisa al sitar. Syd rasguea unos acordes. Es un sitio lleno de felicidad.






domingo, 18 de diciembre de 2016

Traducción - A Rooftop Song in a Thunderstorm Row Missing The Point

Bernard White, años ochenta.
En Terrapin, el fanzine que encontraréis aquí, salió este poema de, supuestamente, Syd, o así nos lo contaba entonces su redactor y director, Bernard White. En el año 2011, con Bernard ya fallecido, el texto tal y como veréis abajo, salió a subasta, y se anunció que era del puño y letra de Syd, e incluso que algún miembro de la familia Barrett daba fe de ello. Menos mal que estaba por ahí Felix Atagong para aclarar las verdades, tras una sencilla investigación. Su premisa era fácil; ¿si tuvierais un fanzine de Syd y un poema suyo escrito, lo publicaríais como está o lo reescribiríais? Eso por no mencionar un examen caligráfico de una simpleza absoluta. Todo aquello, te lo contamos aquí. Un final trágico; el "ganador" de la subasta se gastó 2459,85€ en un poema de dudosísima autoría, y encima, del puño y letra de su supuestísimo autor.

Aclarado el desaguisado, y para olvidarnos del tema, ahí va la traducción de "A Rooftop Song in a Thunderstorm Row Missing The Point". Bernard, un pillo, contribuyó mucho al mundo del material inédito de Syd, así que no se lo tendríamos en cuenta. Tampoco le tendremos en cuenta la película Remember a Day.


UNA CANCIÓN DE AZOTEA EN UNA HILERA DE TOMENTAS QUE NO LO ENTIENDE

C
on amarilla, roja, y espaciosa comida, y tembloroso
acurrucado sobre un cojín dorado,
SE DESNUDÓ para desaparecer
entre una infinidad de placer
y sonrió para liberar a mi ego que corría diciendo
“¿Soy yo el guardián de mi hermano?”
sus manos mansas en guantes del Diablo,
planeando que corra sangre.

La profecía, recrear la verdad
en visiones de un estado de ánimo de la estación del año,       en realidad,
la única visión que tuvo
se oculta en la puerta del
cuarto de baño, y escupida sobre el tapete.
como que lo alto es alto, y lo bajo, bajo
y se acabó.

A ROOFTOP SONG IN A THUNDERSTORM ROW MISSING THE POINT

With yellow, red and roomy food, and quivered
crouching on a golden cushion,
UNDRESSED HIMSELF to disappear
through an infinity of pleasure
and smiled to free the running me with
'Am I my brother's keeper?'
His meek hands on devils gloves,
shaping running blood.

The prophecy, to recreate the truth
in visions of a seasonal mood,       in truth,
the only sight he saw lay hidden in the
bathroom door, and spat on the rug.
as high is high, so low is low
and that's the end of it.


Para más curiosidad, este intrigante vídeo...

 


Ya que ponemos en duda la autoría de este poema, ¿ponemos en duda entonces la entrevista con Kevin Ayers aparecida en Terrapin?